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miércoles, 14 de octubre de 2015

Nueva portada de Cuando la tinta es sangre

Esta es la nueva portada para Cuando la tinta es sangre, uno de mis libros publicado en Amazon. Está mejor que la anterior. Os animo a que leáis el libro. Alguno recordará La cueva de los Doblones entre sus páginas, pues el espacio es el mismo.
Resumen: La crisis ha llegado a la casa de Pablo, un joven adolescente como los demás, con muy pocas preocupaciones. La solución de sus padres le dolerá a él y a toda la familia. Deben abandonar la ciudad, sus amigos, su ambiente, para regresar a su pueblo, un lugar minúsculo y perdido junto a los Montes de Toledo. Allí Pablo descubrirá el secreto que todos guardan y que le lleva a un amor imposible. Se trata de un asesinato que ocurrió mucho tiempo antes y que enfrenta a su familia con la mayoría de los habitantes del pueblo.
Tenéis una reseña en Libros Juveniles.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Cuando la tinta es sangre

Sigue en Amazon  mi libro Cuando la tinta es sangre. Os animo a descargarlo porque sé que os puede gustar. El resumen: La crisis ha llegado a la casa de Pablo, un joven adolescente como los demás, con muy pocas preocupaciones. La solución de sus padres le dolerá a él y a toda la familia. Deben abandonar la ciudad, sus amigos, su ambiente, para regresar a su pueblo, un lugar minúsculo y perdido junto a los Montes de Toledo. Allí Pablo descubrirá el secreto que todos guardan y que le lleva a un amor imposible.
Se trata de un asesinato que ocurrió mucho tiempo antes y que enfrenta a su familia con la mayoría de los habitantes del pueblo.
La acción es rápida, sin evitar las descripciones y la recreación de un ambiente que muchos conocen. hay momentos de especial tensión, como la persecución de la jauría de perros.
Si tenéis un e-book, a leer.

jueves, 23 de mayo de 2013

Cuando la tinta es sangre en Amazon

Se trata de una nueva experiencia. He publicado Cuando la tinta es sangre en Amazon. Si pincháis en el enlace podéis leer el primer capítulo.
Llevaba un tiempo con la idea en la cabeza y creo que es el momento de lanzarse a nuevas alternativas. Es una forma de saltarse a los intermediarios, muy perdidos en estos tiempos que corren y que pueden acabar con ellos como no reaccionen. quien dé con la tecla que todos buscan se llevará el premio especial.
También he pensado en los lectores. De esta forma os puede llegar este título. Como siempre, espero que disfrutéis. Yo ya le estoy haciendo con esta nueva experiencia.
Antes de que lo digáis, la portada es mala, horrible, pobre, pero la composición no es lo mío. Si alguien se atreve a crear algo más efectivo, es fácil superarme, admito dádivas.
El enlace para adquirir el libro es éste. El precio es muy asequible. Entrad a la era digital y descargadlo.

domingo, 2 de septiembre de 2012

De vuelta

Sí, estoy de vuelta de un verano rápido y ágil, con días largos pero que se escapaban de las manos sin escribir, ni siquiera en el blog. Ahora casi deseo que llegue este nuevo paisaje de nieve. En esta época consigo leer y poco más, aunque libros más largos y de adultos, de ahí que tampoco ponga ninguna reseña. En fin, que ya volvemos a la normalidad, a la vida diaria y "ordenada" donde el tiempo cunde más. Así podemos sacar adelante los trabajos pendientes. También es el momento de recoger fruto. Pronto saldrán dos nuevos libros, como ya sabéis: Quien vigila tus sueños y Un Belén muy vivo. Espero que os gusten.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Últimos retoques


Estoy con los últimos retoques de Cuando la sangre es tinta. Aprovecho para poner el título que ganó en la entrada donde os pedí vuestra opinión. La verdad es que es duro cerrar una novela. Para aquellos que niegan el pan y la sal a la literatura infantil y juvenil, les digo que lo intenten, que trabajen en una novela, que vean si es fácil o no. Este es quizás el peor momento, cuando por décima vez, o más, lees, apuntas, anotas, añades y quitas. Al final, lo dejas como completo, pero como siempre, con un regusto de no haber llegado a la perfección, que también agradecen los lectores. El escrito perfecto no existe.
Os dejo algunas citas que corroboran la dificulatd de la novela infantil y juvenil:

Ana María Matute: "La literatura infantil es muy difícil, como escribir sencillo, que la gente cree que es fácil y es dificilísimo, porque lo más fácil es escribir complicado."

Saramago: "Las historias para niños deben escribirse con palabras muy sencillas, porque los niños, al ser pequeños, saben pocas palabras y no las quieren muy complicadas. Me gustaría saber escribir esas historias, pero nunca he sido capaz de aprender, y eso me da mucha pena.
Porque, además de saber elegir las palabras, es necesario tener habilidad para contar de una manera muy clara y muy explicada, y una paciencia muy grande. A mí me falta por lo menos la paciencia, por lo que pido perdón".

jueves, 11 de noviembre de 2010

Cambio de título


Pocas veces me había sucedido, tengo dificultades con el título de mi última novela. No queda nada bien "Con sangre como tinta y papel de retal". Por mi cabeza ruedan otros títulos posibles. Os dejo una lista a ver cuál os sugiere más. Se trata de una especie de lluvia de ideas. De ahí que aparezca cualquier cosa. algunos parecerán ridículos.

Aquí las estrelllas brillan más.
Cuando la tinta es sangre.
Con tinta de sangre.
Sangre en el jirón de tela.
Con letras de sangre.
El chamizo abandonado.
El secreto del chamizo.
La verdad de la tumba.
El secreto está en la tumba.
Familias enfrentadas.
Montillas y Alarcones.

Bueno, perdón por algunos de los títulos. Estoy pensando en voz alta.
Echadme una mano, por favor.

domingo, 31 de octubre de 2010

Con sangre como tinta y papel de retal


Ese es el título de la última novela que aún no he cerrado. Bueno, la he terminado en falso, pues a toda velcidad, con el tiempo en contra y el blog semiabandonado, he escrito deprisa. Quería mandarla a un concurso literario que cerraba por estas fechas. Creoq ue ha quedado bien, aunque ahora la repasaré y descubriré errores. Estos me dolerán en el alma, más aún sabiendo que alguien los lee. Espero que sean mínimos, pasables.
También he dedicado el tiempo a leer el último manuscrito de mi amigo César Fernández. Tiene su estilo, su profesionalidad y su buen hacer. Cada vez se supera, como debe ser en un autor. Nuestro siguiente escrito muestra lo que hemos aprendido creando la anterior.
Otro amigo, Miguel Luis Sancho, ha comenzado a escribir otra novela. Tiene buena pinta. He leído cinco capítulos y estoy deseando seguir. Engancha.
Como veis, la vida sigue.

martes, 12 de octubre de 2010

Adelante


Ya avanza la novela. Puedo llevar escrita la mitad, más o menos. Como siempre, sin revisar aún, aunque mi buen amigo Miguel le ha echado un vistazo. ahora es cuando el escritor disfruta con su "trabajo". Lo pongo entre comillas porque no se suda, no se sufre. Es un verdadero placer. Luego vendrán las correcciones, las múltiples lecturas, más amigos, como César o Adolfo, que la leerán y opinarán. Pero me quedo con el ahora, ¡qué bien se lo pasa el que crea mundos, historias y se olvida por un momento de quién es!
Disfrutad también vosotros, lanzaos a la mejor aventura que existe en el mundo.
Una última nota, garcias a la entrada del blog, he encontrado un gran título para la novela "con sangre de tinta".

viernes, 1 de octubre de 2010

Con sangre de tinta


Mi última novela va avanzando poco a poco, con sangre de tinta por el escaso tiempo, verdadero enemigo del escritor. Página a página, como un parto largo o una guerra de trincheras. Me cuesta centrarme cada vez que la retomo. Sin embargo, debe seguir presente la autodisciplina, aprovechar los minutos y rendir al máximo, igual que un jugador de banquillo cunado salta al campo. Esa es nuestra lucha diaria, continua. No habrá descanso hasta que no se cierre la última escena. Ánimo, podemos.

sábado, 28 de agosto de 2010

Hace tiempo


Hace tiempo que no escribo en el blog, el verano y la usencia de nuevas tecnologías en los viejos sitios que frecuento. Os puedo dejar, hoy que es mi cumpleaños, una novela que he comenzado. Espero que llegue a buen puerto.



1

- Puede ser la solución, es más, no veo otra – Juan daba vueltas por el salón sin ninguna dirección, ni siquiera iba y venía por los mismos pasos, sólo se movía.

Su mujer, Ana, permanecía sentada. Su rostro agachado observaba el roto de un calcetín de su hijo. Recogió del cesto de la costura una especie de huevo de plástico y lo introdujo dentro. Pensaba, sí, daba muchas vueltas en su cabeza. Necesitaba otra salida. No podía soportar el regreso tras tantos años.

- No llegamos ni a pasado mañana. Debemos hasta el pan que compramos cada día. Y no sale nada. Maldita crisis. Esto no se mueve. Vendemos el piso, nos vamos al pueblo. No hay más que decir… -miró la reacción de Ana ante su afirmación categórica, lloraba -. Yo tampoco lo deseo. No sé si aguantaré el trabajo de un pueblo, las ovejas… no recuerdo nada de cuando ayudaba a mi padre.

Ana tiró el calcetín y el huevo al cesto. Se pinchó con la aguja y se chupó el dedo. Aquello frenó la reacción que se avecinaba. Aún así gritó.

- Sabes que lo peor no es eso. ¿Otra vez soportaremos los desprecios, la guerra fría, las malas miradas? Han pasado un millón de años y aún continúan con sus tonterías…-se echó las manos a la cara- Creía que lo habíamos dejado atrás para siempre.

Juan se acercó hasta ella. Por fin tenía algo que hacer, y lo agradeció. Le pasó los brazos por encima de los hombros. Le acarició la frente. Permaneció en silencio durante un tiempo. Conocía a su mujer y sabía que era mejor.

Aquel momento de mutismo puso sin embargo nervioso a Juan Pablo. Escuchaba a sus padres desde la habitación. Para él, la conversación le resultaba de lo más asombroso. Como si se tratara de una película. Hasta entonces, había vivido en una especie de burbuja de protección. Sí, su padre se había quedado en paro, pero también otros de sus amigos le habían contado situaciones similares y el mundo seguía girando, sobre todo el suyo. La ciudad le pertenecía. Cada vez más, se sentía el dueño de su instituto, de su barrio, de las noches de fiestas y movidas.

Se disponía a cerrar la puerta de su habitación cuando escuchó su nombre en labios de su madre. Se quedó parado, aguantó la respiración para no perder una sola palabra.

- ¿Y Juan Pablo? ¿Qué? Tendrá que continuar estudiando, digo yo.
- Por supuesto, aunque no es que lo haga mucho – contestó su padre con cierto desdén, las malas notas no le convencían ni lo más mínimo – Podrá ir al instituto de Talavera. Hay sólo cuarenta minutos. Después del verano empezará. Es el momento oportuno para llevar a cabo el cambio.
- Ya. Pues si antes no hacía mucho, ahora tendrá escusa. No creo que le siente muy bien.

De nuevo hubo un silencio. El joven se puso nervioso. El estómago le pesaba, como si la cena se hubiera solidificado. Sentía en la garganta el sabor de la coca cola, pero de con un regusto amargo. Estuvo a punto de atravesar el pasillo para llegar hasta el cuarto de baño, pero aguantó las arcadas.

- También puede ser un buen momento para solucionar tu problema –las palabras de Juan se deslizaron llenas de temor.
- Sabes que no pasa nada, ese dinero es mío y nada más –el joven no había oído aquel tono de voz tan áspero de su madre nunca.

Juan Pablo cerró la puerta, como si de esa forma no hubiera escuchado nada, como si su mundo siguiera adelante en aquellos escasos metros de habitación. Pero era imposible. Dos nuevas cuestiones se cernían sobre él, igual que dos columnas que se fueran juntando para aplastarlo o por lo menos dejarlo sin respiración. Buscó su pequeño hábitat de siempre. Se dirigió al ordenador, siempre encendido y con el messenger dispuesto. Tenía tres mensajes. El último de su amiga Elisa, la que conoció en una fiesta y que hacía las veces de buena amiga con derecho a más. ¿Quedarían para mañana, sábado?

Aquellas preocupaciones habían dejado de ser suyas. Sintió incluso que la habitación no le pertenecía. Que la cama donde se tumbaba en esos momentos, tampoco. Mucho menos los libros del curso que había finalizado pocos días antes y que debía estudiar aquel verano. Pronto, muy pronto, todo le sería ajeno. Se sintió como debe encontrarse un sin techo, o como Adán y Eva expulsados de su paraíso. Un pensamiento estúpido le recorrió su cabeza. Si no hubieran comido aquella manzana. Pero quién se creía todo eso, sólo el profes de religión.

Volvió al ordenador. Lanzó la nueva noticia a todos sus contactos.

“Me voy de aquí, chic@s, emigro para siempre a un maldito pueblo que sólo he visto dos veces. Ya veis, la crisis de las narices”.

Fue una bomba, los pitidos continuos anunciaban las miles de respuestas, sin embargo él sólo leyó al de Elisa. “¿Pero quedamos mañana o no? Puede ser nuestro último encuentro. Habrá que despedirse como se merece”.

Ella tampoco le pertenecía, seguro. También le resultaba de lo más ajeno. Quizás había descubierto la gran superficialidad de sus amistades. Rechazó el pensamiento. No se iba a amargar más. Su mejor amigo sólo le preguntaba por el partido de pádel del lunes. “Espero que estés, que nos jugamos nuestro prestigio. Contéstame rápido, que si eso, se lo digo a Pedro y voy con él de pareja. Suerte en tu pueblo, si no nos vemos”.

Juan Pablo durmió aquella noche bastante mal. El calor entraba por la ventana abierta. Oyó los camiones de la basura a las tres de la mañana y aún no había conciliado el sueño. A su cabeza llegaban las escasas imágenes del pueblo de destino, Mohedas de la Jara, Toledo. Esos eran sus mínimos datos. Una y otra vez veía la vieja casa de sus abuelos, las vigas de madera y la chimenea. Le llamaron la atención a pesar de sus cinco años. Habían pasado más de diez.