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lunes, 21 de abril de 2014

Un bosque para ti solo. Ya está a la venta

Ya está en la página web de la editorial Palabra y lo podéis comprar. Un bosque para ti sola, un libro que os gustará. A partir de 14 años.
Se lo he dedicado a un antiguo alumno mío que se llama Juan y llegó al mundo para ocupar una silla de ruedas. Una vez dijo, no sé si lo recuerda, yo sí, que si volviera a nacer no cambiaría nada. Da para pensar. Le ha hecho mucha ilusión la dedicatoria. También va destinado para la gente que vive así. Esta semana me he encontrado con otras dos personas más o menos cercanas y que han perdido independencia.
Os dejo la contraportada.
  "Lo que no me gusta es que ahora lo veo todo desde abajo". Desde esta perspectiva que le impone su silla de ruedas, Alejandra se enfrenta a su juventud. Un accidente y el diagnóstico de una grave enfermedad han cambiado no solo su vida, sino también la de sus padres y su mejor amiga, Paula.
Cada uno a su manera, procuran hacer frente a la nueva situación y sacar lo mejor de ellos mismos aunque muchas veces les resulta imposible. El colegio, los amigos, salir... todo supone ahora una complicación añadida para ella y los que le rodean. Alejandra decide entonces escribir un blog donde volcar toda su vida. Poco a poco, y gracias al cariño de los que le rodean, descubrirá que se puede ser feliz en medio del sufrimiento y que la esperanza es lo último que se pierde.
Julio César Romano es licenciado en Filología Hispánica. En la actualidad, además de ser escritor se dedica a dar clases de Lengua, Literatura y Griego. Tiene 6 hijos y le encanta contarles las historias que crea. Ellos también le cuentan alguna. Ha publicado más de una docena de libros para un público infantil y juvenil, entre los que destacan El auténtico Grial, El libro de Sykem o No escribas sobre tu muerte, en esta misma editorial.

domingo, 6 de abril de 2014

Portada de Un bosque para ti sola.

Son ya 16 libros publicados, pero no me canso de sorprenderme con las portadas. Es quizás el momento que más nos gusta a los escritores, al menos a mí. Luego ya lo ves en tus manos, aún me queda ese paso. Por ahora os dejo al portada de Un bosque para ti sola. A mí me ha parecido estupenda. Tiene los elementos de la novela. Una joven, una silla de ruedas, un ordenador y un paisaje. No falta ningún ingrediente. ahora, dentro de poco, ya lo podréis comparar. Esta vez apuesto porque os gusta. Estoy seguro.
Es una nueva colección de la editorial Palabra, Astor Nova, con otros buenos títulos. Para lectores de 14 años.
Si pincháis aquí encontráis el primer capítulo, para abrir el fuego.

lunes, 13 de enero de 2014

Buenísima noticia

No podía empezar mejor el año 2014. La editorial Palabra me ha confirmado la edición y publicación de un manuscrito al que tengo mucho aprecio, Un bosque para ti sola. Ya os he hablado de él y creo que os puede gustar mucho. Es diferente a lo que he escrito, con un tono realista sin llegar a lo dramático, huyo de ello y puedo afirmar que lo he conseguido, se narra la historia de una niña que sufre un accidente. Su vida en la silla de ruedas supondrá sobre todo una lucha consigo misma. Así resumido pierde mucho. Ya os avisaré cuando salga el libro para que no os perdáis un título que me gustó mucho escribir. Aquí está el primer capítulo. Aviso: hay algo de romántico. Los espacios son Madrid y Bueu (Pontevedra).

domingo, 10 de noviembre de 2013

El cazador de la muerte negra

Este es el título de un nueva novela que empecé hace un tiempo. Parece que va hacia delante, que ha cobrado vida aún en las circunstancias en las que se desarrolla la acción. Estamos en pleno estallido de la peste negra, en 1348. Hay dos historias, una en el pasado y otra 14 años después. Al final, se unirán y el presente del protagonista se entenderá a la luz de los hechos anteriores. Os dejo el primer capítulo.

1 Año 1361 abril, muy cerca de Burgos
Un jinete embozado recorría muy despacio el bosque nevado, tanto como se lo permitía la profundidad del manto blanco. Una capucha marrón le protegía la cabeza y la cara. Apenas sus ojos oscuros le asomaban lo suficiente para ver el camino resplandeciente a causa de los escasos rayos de sol. Le hacían daño y sabía por experiencia que le podían ocasionar quemaduras. Aún así, continuaba su viaje hacia Burgos. No sabía muy bien la fecha, pero por aproximación, debía haber comenzado abril. El tiempo estaba loco. Los últimos años desde 1340 más o menos había llovido, nevado y helado como nunca. Al menos eso decían los hombres que conseguían llegar a los cuarenta. El hambre se había instalado en todas partes y los campos apenas tenían unas pocas espigas de trigo. Las semillas se habían anegado o podrido con el agua. Él comía los frutos y las hierbas que encontraba en el campo. Sabía reconocer las hierbas silvestres, las raíces más tiernas, las setas no venenosas y todo aquello comestible que le rodeaba en cada estación. También conocía los poderes curativos y algo de medicina.
En cada lugar se presentaba como médico, juglar, mendigo o aprendiz de maestro de obras, según la conveniencia de los habitantes. Llegaba, observaba y decidía. Cantaba, sanaba, construía, enseñaba a contar…En sus alforjas portaba los instrumentos necesarios y algo de comida húmeda y con moho. Por un lateral asomaba una especie de pico de madera fina, pintado de color blanco. Tenía dos agujeros en el extremo más grueso, cubiertos de una especie de cristal muy rudimentario de color rojo. Era una máscara. Parecía un buhonero o incluso uno de esos locos que se azotaban por las calles ante la nueva enfermedad. Su ropa no estaba muy limpia y se había llenado de rotos a causa de los enganchones del camino. Llevaba demasiado tiempo en marcha.
Pero solo él sabía lo que buscaba y lo que pretendía. Iba más allá de lo normal. Se había convertido en cazador de la muerte aunque siempre llegaba tarde. Esta vez notaba que no sería así. Lo presentía y lo había soñado varias veces. Una plaga se aproximaba.

Un lobo aulló muy cerca de donde se encontraba. Sintió debajo de sus piernas los músculos en tensión de la cabalgadura. El caballo estiró las orejas y bufó con miedo. Por un momento se detuvo, sin embargo, su dueño lo espoleó deprisa con los tacones. Siguió muy a su pesar. Con toda probabilidad en su mente asomaría el último ataque de aquellos lobos hambrientos a los que se notaba las costillas. Si hubieran tenido más fuerza habrían acabado con los dos. Alguna de sus coces y la buena puntería del hombre con las flechas los habían salvado. El animal agachó la cabeza y notó al instante las correas que tiraban de su cuello. Su amo también tenía memoria. Notaba sus movimientos medidos y lentos. Notó la mano en las crines. Pretendía hacerle olvidar su instinto.

-          Giraremos un poco y así evitaremos a los lobos. Con el viento a favor no nos olerán.

El jinete movió la brida para indicar el nuevo camino. El animal se mostró obediente, se fiaba de él. El siguiente aullido se oyó más lejos. Además, el bosque se había cerrado y los árboles unían sus ramas húmedas en el cielo. Todo olía a podrido en los últimos tiempos. Los líquenes y el musgo invadían los troncos hasta en el lado más seco. Se deberían oír los cantos de los jilgueros, los colorines, los gritos de las abubillas y sin embargo la primavera no había llegado. Nadie parecía feliz.

El hombre embozado bajó del caballo y se quitó el arco que portaba en la espalda. Se ayudó de él para partir con toda facilidad algunos pequeños troncos que se encontraba a su paso. Allí no había camino y miró hacia el cielo en busca del sol. Se había alejado un poco de su destino, pero más adelante rectificaría. Al menos ya no se oía a los lobos.
              Las pisadas del caballo y del hombre embozado dejaban embarrada la nieve. De ambos surgía el vapor que confirmaba la baja temperatura del día. Además, pronto llegaría la noche. Debían apresurarse. El rodeo se estaba convirtiendo en una gran vuelta. El sol bajaba muy deprisa. Por suerte, el bosque se despejaba a cada paso y enseguida se atisbó a lo lejos un claro. El jinete utilizó un tronco del suelo para subir de nuevo al caballo. Lo arreó con fuerza. Necesitaba llegar a Burgos cuanto antes para buscar un alojamiento o al menos un lugar donde calentarse frente a una buena hoguera.

-          Allí está la ciudad –dijo en voz alta.

El caballo no le entendió, pero notó que la tensión se relajaba. A lo lejos asomaban algunas hileras de humo y pequeños tejados de color negro. En medio, un enorme montón de piedras ordenadas y relucientes se erigía por encima de todos una catedral nueva, aunque no terminada, lucía con el color dorado del atardecer. ¿Se terminarían algún día aquellas grandes edificaciones? Se preguntó el jinete. No tenían fin y siempre se sumaban más y más mejoras. Sin duda, las tres catedrales que había visto en su vida eran para él una muestra segura de que dios existía. Con los medios de la época, los conocimientos y los inexpertos trabajadores que iban y venían, se levantaban unas enormes paredes sujetas por arcos voladores y cimientos exagerados. Ni siquiera había dinero suficiente para avanzar cada mes.

Alcanzó las casas que rodeaban la muralla de la ciudad cuando el sol buscaba su descanso. Nunca se acostumbraría al hedor que acompañaba a aquellas familias que sobrevivían día a día. Se mezclaba la pestilencia a verduras podridas, gallináceas secas, aguas sucias, algo de estiércol de bueyes y cerdos y por supuesto el olor a hombres y mujeres que se lavaban una vez al año. Ni siquiera el frío evitaba aquellos efluvios. Por un momento, el cazador estuvo a punto de ponerse la máscara, pero sabía muy bien el efecto que tendría entre aquella pobre gente.

El caballo chapoteaba sobre el barrizal, pues la nieve desaparecía con rapidez de aquellas calles hediondas. Él también tenía prisa por abandonar el lugar. Tanta, que pisó una gallina. Se dio a la fuga cacareando y con una pata casi desprendida de su cuerpo redondo y desplumado. El escándalo apenas inquietó a los habitantes, que miraron con desgana al hombre que tenía cabalgadura. Sin duda, estaría muy por encima de ellos y nadie se atrevería a pedirle explicaciones aunque hubiera matado con saña a todos sus animales. Solo un niño siguió con atención los pasos del jinete. El pico que sobresalía de las alforjas le dejó inmóvil. Había oído algunas historias sobre el hombre pájaro que traía mal agüero. Un pescozón de su padre lo despertó.

-          No seas insolente. Ese caballero podría darse la vuelta y tomar justicia sobre ti por tu atrevimiento.

El chico no dijo nada. Salió corriendo en busca de una carretilla, pues debía acarrear algo de paja para la burra. Por la noche, recordaría la máscara en un sueño nervioso e intranquilo.
            El hombre del caballo entró por la puerta de la muralla cuando estaban a punto de cerrarla. Los dos soldados que la custodiaban lo miraron con desgana. Uno de ellos golpeó el lomo del animal para que se apresurara. Estaban a deseo de abandonar su puesto. No le preguntaron nada y el jinete se dirigió enseguida hacia la catedral a través de las estrechas calles. Allí el olor no mejoraba. Un pequeño reguero de color marrón corría por mitad y exhalaba un vapor fétido al contacto con el aire frío.

-          Agua va –gritó una mujer desde una ventana.

Poco faltó para que la suciedad lo alcanzara de lleno. El caballo se notó salpicado y golpeó con fuerza en el empedrado de la calle, sobre la nieve derretida. Los cascos resonaron a modo de queja, como un vecino airado.

-          Tranquilo, tranquilo –le repitió su dueño.

Pronto se abrió aquel pasadizo oscuro a un espacio más amplio. Una plaza que rebosaba piedras, arena y enormes maderos tenía al fondo la catedral. Aunque le edificio se veía terminado con unas enormes puertas de madera talladas en relieve y sus cristaleras llenas de polvo, se había iniciado una nueva obra de mejora. El jinete observó el espectáculo durante un buen rato. Apenas había dos o tres personas que seguramente se encargaban de cuidar los materiales. Las antorchas que colgaban en las paredes se habían encendido y ayudaban a alumbrar el lugar junto con la luz crepuscular de tonos rojizos. Nunca se acostumbraría a la maravilla que suponían aquellas construcciones. Recordó su último trabajo en el tejado. Aquellas finas esculturas y remates que no vería nadie, solo Dios.

Uno de los hombres se acercó a él chapoteando con unas botas de piel de conejo sobre la pequeña capa de nieve que aún quedaba. Llevaba un mandil de cuero y debajo un sayón marrón de tela basta y gruesa. Al jinete le picó todo el cuerpo al ver aquella prenda tosca. Eso sí, no tendría frío. De su boca salió el vapor nada más abrirla para hablar. Aquella lengua castellana le pareció dura y a la vez fuerte, sin duda tenía más energía que la suya. La entendía a la perfección, sobre todo por sus conocimientos de latín.

-          ¿Deseas algo, caballero? –dijo el obrero.

El jinete quiso deshacer el equívoco. Iba a caballo, pero no era noble. La montura la había adquirido como pago por la cura de una grave enfermedad a un príncipe de escaso territorio. No tenía ganas de explicaciones y abrevió su presentación con buenas maneras tras desmontar.

-          Soy Mauro. Voy de aquí para allá ofreciendo mi oficio donde pueda interesar. He aprendido de algunos maestros de obras algunos trucos para construir. Esta es la cuarta catedral que veo y en la que podría trabajar.

El hombre lo miró de arriba abajo mientras paladeaba las palabras del extranjero con ese acento tan musical. El rostro que apenas podía ver le pareció de fiar. Los ojos anunciaban sinceridad, o eso pensó. Miró hacia una casa cercana. Estaba llena de polvo y apenas se libraba el tejado. Aún así, su aspecto anunciaba cierto recogimiento.

-          Yo soy Aparicio, el maestro de obra. Ahora no tenemos mucho trabajo en la catedral. Corren malos tiempos y el dinero escasea, tanto como la comida o la primavera, que ni siquiera desea visitarnos. Aún así, mañana probaremos tus cualidades. De momento te ofrezco que pases la noche en la casa de obras. Está sucia, pero no encontrarás otra mejor a estas horas. Sé bienvenido, extranjero.

            Ofreció su mano descubierta al jinete. Este la apretó, como era costumbre en aquella zona. Después, se dirigió hacia la casa con su caballo del ramal. No le habían ofrecido comida, ni para él ni para su caballo. Tendría que compartir con él algunas hierbas duras pero sustanciosas. Engañaría al gusano que continuamente le apretaba en el estómago ayudado por el jugo áspero y el ejercicio interminable de las mandíbulas.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Cubierta de Quien vigila tus sueños

Ya está aquí la cubierta. A finales de mes estará impreso. Quien vigila tus sueños está a punto de salir a la luz. Como siempre, es un nuevo libro esperado y con ganas de tenerlo en las manos. Estoy contento del resultado final. Hay que reconocer el trabajo de edición. Como sabemos, lo primero que vemos en una librería es el lomo, es decir, el título. si este llama la atención, lo cogemos y vemos la portada, la ilustración como primer paso al libro, después leemos la contraportada, el resumen, la historia del autor. El trabajo está bien hecho para que el lector llegue al texto. Las ilustraciones interiores también. Incluso contiene ejercicios finales para reflexionar.
El dibujo de  la portada es de los tres protagonistas enfrentándose a la terrible "Sombra del pasado". Es una de las bestias del libro de Gram, junto a los alibatores, las idelias, etc.
Espero que os guste.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Novedades de César Fernández García

Aún no he recibido los libros, pero espero que me gusten, como hasta ahora. Por eso, no voy a hacer la reseña, solo el anuncio de nuevos títulos de César Fernández García muy próximos. Algunos ya están en las librerías, otros a punto. Sí podéis conseguir Héctor y el colegio embrujado, para 10 años de la editorial Kattigara. Después saldrán El mensaje del mal (editorial Algar), 16 dioses y héroes mitológicos muy muy importantes (un bello álbum de la editorial Bruño) y por último La niebla que nos envuelve (Bruño). Es un autor que nunca defrauda, por lo menos a mí.
Os lo aconsejo.

miércoles, 10 de octubre de 2012

El señor de las aguas. Miguel Luis Sancho.

Ediciones Palabra. Colección La mochila de Astor. Año 2012. De 12 años en adelante.
Nueva novela del escritor Miguel Luis Sancho. Os dejo la reseña que hice para Libros Juveniles.

La narrativa de Miguel Luis Sancho siempre se mueve en lo legendario, en ese terreno ambiguo e impreciso donde la realidad y la ficción se funden de manera fecunda, como si fueran las aguas dulces y saladas de una marisma. El resultado es una obra literaria misteriosa y sugerente, que atrapa al lector desde las primeras páginas.
La obra arranca cuando Marco, un joven de quince años, descubre unas luces extrañas que brillan en el mar, mientras pasea por la playa. Casi al mismo tiempo, un barco de contrabandistas se detiene en mitad de la bahía, realizando maniobras sospechosas. Al día siguiente, conoce en el instituto a Diana, una chica que acaba de llegar al pueblo. Se trata de la hija de una escritora, que vive en la casa del faro. Sin embargo, muy pronto, alguien quiere echar del pueblo a las recién llegadas y hará todo lo posible para conseguirlo.  Marco - junto a la fantasmal presencia de un viejo marino-  intentarán impedirlo.
La novela de Miguel Luis Sancho está ambientada  en las míticas costas gallegas. Sus amplias playas y sus escarpados acantilados se convierten en un escenario ideal para una narración de misterio y aventuras. No obstante, el autor no se detiene ahí, en el mero paisaje, sino que mezcla este escenario con la denuncia contra la lacra del narcotráfico.
Lo mejor del libro, sin duda, es su estructura. El autor utiliza una trama en paralelo, que conduce la acción de forma trepidante hasta un final inesperado, lleno de  acción y de fantasía. En cuanto a los personajes, todos están bien caracterizados, tanto externa como interiormente, consiguiendo de esta forma que la novela sea más verosímil y creíble. Cabe destacar el enigmático “Señor de las Aguas”, que recorre las páginas de la obra siempre envuelto en un halo de misterio.
En definitiva, una  novela  sorprendente, llena de intriga y escrita con un estilo cuidado, que no defraudará  al lector juvenil.

jueves, 24 de febrero de 2011

Portada de La cueva de los Doblones


Aqui tenéis la portada de mi novela La cueva de los Doblones (2011)Ed. Brief. A partir de 10 años.
Queda muy poco para que esté en las librerías. Yo he visto el resulatdo final y creo que se ha hecho un gran trabajo. Las ilustraciones merecen la pena. Con este libro estoy especialmente contento, pues se desarrolla en Mohedas de la Jara, lugar donde están mis raíces. Además, creo que es la novela que mejor crítica ha tenido y aceptación en las editoriales. A ver si pronto la tocamos físicamente.

lunes, 21 de febrero de 2011

No escribas sobre tu muerte


Finalmente, con mucha alegría por mi parte, el título de la novela queda como pensé en un principio. No tengo que cambiarlo. Creo que va en consonancia con el contenido y es el más acertado. Cumple con el primer objetivo, llamar la atención del lector e introducirle en el inicio de la novela. Muchas gracias a aquellos que aportasteis vuestras ideas para un nuevo título.
Otra alegría es que pronto estará, dentro de unas semanas. Pensaba que se retrasaría más. Incluso en unos cuantos días os podré adelantar la portada. La ha llevado a cabo un gran ilustrador, en tono realista. Cuando la vi, pensé en un primer momento que se trataba de un montaje fotográfico. Tengo muchas ganas de ver las ilustraciones interiores.
Se me van a juntar los libros.

miércoles, 16 de febrero de 2011

¡Sácame de aquí! Autor: César Fernández García


Muy pronto estará en las librerías un simpático libro de César Fernández García. Está indicado para lectores desde los 6 años. Seguramente lo tendréis a principios de marzo. Aún no he podido leerlo, pero me ha conquistado la portada, buenísma, y la contraportada. Os dejo esta última a continuación:

¡Sácame de aquí!¡Sácame de aquí! Editorial San Pablo. Colección La Brújula. Serie Verde.


Texto de César Fernández García.
Ilustraciones de Susana Rosique.
Benjamín es un ratón inteligente y despierto que tiene mucha imaginación y le encanta dibujar. Pero no tiene paciencia. Por eso, cuando sus padres hablan y hablan sin parar con el vendedor de la tienda de ordenadores, no tiene más remedio que recorrer el local deseando que terminen pronto. Entonces, oye una voz que le llama pidiéndole ayuda... ¡Acompaña a Benjamín en sus mágicas aventuras!

«De repente oí una voz.
—¡Sácame de aquí, por favor!
Me puse en pie de un salto. Miré alrededor. No se veía a nadie.
—¡No te vayas! Necesito que me liberes. Estoy aquí.
La voz había sonado tan tierna como un queso de bola».

lunes, 8 de marzo de 2010

Otro título de Miguel Luis


Días de lobos.
Editorial Bruño, 2010. Colección Paralelo Cero. A partir de 12 años.

Le han publicado un nuevo libro a Miguel, Días de lobos, esta vez en la editorial Bruño.

Es una buena novela juvenil de aventuras, con su romance incluido, y con un estilo elaborado.

Unos cazadores van en busca de un lobo, quizás el último protagonista de una vieja leyenda. En el valle de Lupama está de vacaciones de Navidad Sofía, que conoce a Tito. La realidad se mezclará entonces con el mundo imaginario para dar como resultado una gran novela. Al final, descubrirán el secreto más recóndito de aquellas montañas cantábricas.

En fin, os la aconsejo, y no solamente porque su autor sea un amigo.