viernes, 13 de diciembre de 2019

Comidas con recuerdo I

Voy a poner una selección de algunos relatos que escribí hace un tiempo. al hilo de una comida aparece un recuerdo personal, a veces con tinte divertido, otras nostálgico. Os dejo el primero.


LAS CIRUELAS VERDES


El día de todos los Santos salíamos de Calbote, quizá fuera una costumbre ancestral o de pocos años ha, sin embargo, se olvidaba su origen en nuestro escaso tiempo de edad y muy seguramente se trataba de una práctica anterior a nuestro nacimiento. Todos los años queríamos y teníamos como objetivo alcanzar los Riscos Altos, sierra de Altamira para los mapas. Llevaba al menos una jornada subir y bajar, eso sí, si no olvidábamos nuestra meta por el camino y comenzábamos a jugar de forma irregular al principio y constante y en un lugar fijo al final. Algunas veces no pasábamos del depósito de agua donde aún flotaban las olivas y no se atisbaba ni media cuesta o algún castaño o nogal que justificase la subida a la sierra. Era la otra finalidad de la excursión, coger frutos secos.

Un año, todos estábamos seguros de que ya éramos lo suficientemente mayores y maduros para no sucumbir en el camino ante los encantos de cualquier entretenimiento. No era el día de los Santos, sino verano, principio o final, no recuerdo, sólo sé que las ciruelas aún estaban verdes. Superamos el depósito de agua, blanco calafeteado, a unos quinientos metros del pueblo, los olivares, llegamos a los primeros pinos, la primera huerta. Alguien dijo que merecíamos un descanso y tuvimos que votar. Algunos dudaban de que aquella parada fuera momentánea. Nos convenció un ciruelo. Sus frutos aún verdes parecían irresistibles ante el paso apresurado de la media mañana. Algunos trepamos y recogimos lo que nunca pensábamos que fuera de otra persona sino de aquella que lo recolectara, es decir, nosotros. Comimos y comimos, diez, algunos doce o trece. Era la hora de partir y así lo hicimos. Poco tiempo pasó y la sed nos devoraba. Sólo uno de nosotros, siempre el mismo, el más precavido llevaba su cantimplora de hojalata repleta de agua. Hubo algunos intentos de que la compartiera, pero era realmente precavido y no sería suficiente para nosotros y él. Siempre acabábamos resolviendo la situación con maniobras de entretenimiento y acción por detrás. La cantimplora no duró ni para los que se dedicaron a entretenerlo. Allí nos la bebimos los que actuamos. Si hubiera compartido a lo mejor hubiera podido beber un trago. Fue el primero en abandonar la misión de escalada a los Riscos altos. Sin agua él no seguía, además, estaba ligeramente mosqueado. Le vimos desaparecer cuesta abajo en la primera curva del camino.

Ahora ya lo sabemos, pero en aquella época no. Sin duda, gracias a la experiencia, no se nos olvidará. No es conveniente beber agua tras una gran ingesta de ciruelas verdes. Todo se licua en el estómago y las paradas se hacen cada dos o tres minutos para desaguar. Nuestro destino, una vez más, era inalcanzable. Sólo los que no bebieron agua se encontraban mejor, algo mejor solamente, pues tenían bastante sed. Parecía que no podía suceder nada más pero no era cierto. Apareció un señor que no estaba muy conforme con que uno de nosotros desaguara cerca de él lo que había sido suyo y debía madurar aún en su huerta. Blandía la garrota y la hacía girar sobre su cabeza. Fue la segunda baja del día pues todos salimos corriendo como si necesitáramos descargar en lugar seguro, es decir, nuestra casa, lo que habíamos sustraído. Tardamos muy poco en llegar al pueblo, y eso que parecía que estábamos por fin muy cerca de nuestro destino final. Algún día lo conseguiremos.

jueves, 13 de junio de 2019

Sobre el futuro de las editorilaes, libros, autores (I)

Llevo tiempo pensando en escribir esta reflexión, pero me atormenta que no profundice demasiado en lo que se nos avecina. además, puede que esté un poco manchada de pesimismo. Intentaré que no y ver a la vez lo bueno que se avecina.

En primer lugar deberíamos analizar el formato del libro. Tenemos el papel y todas las posibilidades digitales. Estas han abaratado el precio del libro, lo cual está muy bien, pero deja en mal lugar a economía de la editorial y más aún la del autor. La firma de contratos mantiene las mismas regalías tanto para digital como en papel, en torno al 10 % del precio sin IVA. Un euro por cada 11, más o menos. Si el libro es digital, pongamos que el autor gana 50 céntimos frente al euro en papel. La editorial, por su parte, ahorra en papel al vender en digital y quizás salga ganando, no lo sé, pues evita intermediarios, vende en su página web. Apenas hay trabajo editorial en el formato digital. Los editores quedan desplazados.

¿Y los ilustradores? Pues más alejados todavía.

En cuanto a las librerías, dejan de tener clientes en sus locales, pues si se acostumbran a leer en digital, compran desde casa. Puede que a ellas mismas o a la editorial directamente.

Creo que esta es la situación a grandes rasgos. El que gana es el lector compulsivo que tiene todo a su alcance, si se ha acostumbrado al formato digital. Además, aquel que tiene poca educación se dedica a la piratería, que maltrata aún más al autor, a la editorial y a la librería. Como ya sabéis, sería piratería de libros actuales, los anteriores ya han perdido los derechos de autor y están al alcance de todos sin pagar nada.


miércoles, 5 de junio de 2019

Pasé un buen sábado por la tarde en la Feria del Libro de Madrid, firmando algunos libros. Fue agradable conversar con los editores de la caseta. También con otro escritor que compartía espacio conmigo y presentaba su segundo libro. Un espacio menor del que disponíamos, pues han quitado un metro a cada caseta. Coincidimos con la final de la Champions y no vimos a ningún hooligans. ¿Nos quitó eso público?
Sí había cerca algunos "escritores" que firmaban "libros". Grandes conocidos y famosos youtubers que copan los mejores registros de ventas cada año. Los otros escritores, conocidos por los que nos dedicamos a esto, no tenían tanta afluencia. Si podéis, echad un vistazo a la lista de firmas de ese día. Os daréis cuenta rápidamente de quiénes son unos y quiénes son otros. Yo no me incluyo en ningún grupo, porque ni soy muy conocido en el mundo literario, ni soy famoso en el de la farándula y el espectáculo.
La Feria debe ser el único lugar donde se unen estos dos mundos tan diferentes aprovechando las numerosas acepciones de la palabra feria que recoge el diccionario de la RAE. Reproduzco algunas.

1. f. Mercado de mayor importancia que el común, en paraje público y días señalados.
2. f. Fiestas que se celebran con tal ocasión.
3. f. Paraje público en que están expuestos los animales, géneros o cosas para su venta.
4. f. Concurrencia de gente en un mercado de esta clase.
5. f. Conjunto de instalaciones recreativas, como carruseles, circos, casetas de tiro al blanco, etc., y de puestos de venta de dulces y de chucherías, que, con ocasión de determinadas fiestas, se montan en las poblaciones.
6. f. Instalación donde se exponen los productos de un solo ramo industrial o comercial, como libros, muebles, juguetes, etc., para su promoción y venta.

Cada uno que elija la acepción más parecida a lo que se puede encontrar.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Firma en la Feria del libro de Madrid

Sí, vuelvo a la Feria a firmar.

Esta vez de la mano de la editorial Brief. Allí podrás llevarte firmados por mí ejemplares de La cueva de los Doblones o de Quien vigila tus sueños. Me hace ilusión este regreso después de un par de años.

Será en la caseta 157 de ASSOCIACIÓ D'EDITORS DEL PAÍS VALENCIÁ. 

Día 1 de junio de 6;.00 a 8:00

Te espero.

jueves, 22 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD. Un Belén muy vivo.


No voy a fallar y un año más os deseo una feliz Navidad con la portada de Un Belén muy vivo. La verdad es que es uno de mis libros favoritos, pues aparecen personajes muy reales y queridos para mí.

Con ellos os deseo una FELIZ NAVIDAD.

Que no dejemos de soñar.

jueves, 24 de noviembre de 2016

El misterio de la Mona Lisa. Elizabeth Singer Hunt

Editorial SM. Una aventura de Jack Stalwart.
Resumen: La Mona Lisa, el cuadro más famoso de la historia, ha desaparecido. ¿Podrá Jack Stalwart encontrar el cuadro más famoso de todos los tiempos antes de que un ladrón sin escrúpulos lo haga desaparecer para siempre? Una historia en la que se mezclan aventura, emoción y arte.
Se trata de una serie de libros con el mismo protagonista., un joven casi niño aún que se dedica a resolver misteriosos robos. Es una especie de 007. Personalmente, no me gusta que este joven se meta en la comisaria de policía de Paris sin necesidad de mucha explicación, pues trabaja para una especie de policía internacional. Como si fuera lo más normal. Además, los aparatos con los que cuenta no son de lo más científico, de hecho no hay ningún tipo de explicación para los viajes que hace de un lugar a otro en segundos. Aún así pude resultar interesante para los lectores de 10 a 12 años. Tiene una intención también cultural, pues explica datos de las ciudades que se visitan o de los Museos y sus cuadros.
En fin, puede gustar.